martes, 11 de agosto de 2009

LA INTELIGENCIA


“La inteligencia se define como el conjunto de capacidades o la capacidad global del individuo para actuar con un propósito, para pensar racionalmente y para enfrentarse de manera efectiva a su ambiente”.

David Wechsler, responsable de las pruebas de inteligencia más utilizadas en el mundo, definió la inteligencia como “el conjunto de capacidades o la capacidad global del individuo para actuar con un propósito, para pensar racionalmente y para enfrentarse de manera efectiva a su ambiente”.

INTELIGENCIA: ¿UNA O MUCHAS CAPACIDADES?

Algunos teóricos piensan que la inteligencia es una capacidad básica que afecta el desempeño en todas las tareas cognoscitivas. Una persona “inteligente” podrá resolver problemas matemáticos, analizar la poesía y hacer ensayos históricos. Las evidencias que apoyan esta posición provienen de evaluaciones correlativas de las pruebas de inteligencia. Se ha encontrado correlaciones, desde moderadas hasta altas, entre las diferentes pruebas diseñadas para medir capacidades intelectuales separadas, sin embargo estas correlaciones no son perfectas.
Charles Spearman sugirió que había un factor o atributo mental, al cual denominó, G, o inteligencia general, que se utilizaría para realizar cualquier tipo de prueba mental. Sin embargo, solo el factor G no podía explicar el desempeño en todas las tareas mentales porque la correlación entre las puntuaciones de las pruebas no era perfecta. También sugirió que cada prueba exigía capacidades específicas además de la capacidad general o G. Por ejemplo, el desempeño en una prueba de memoria de números probablemente abarca al factor G así como alguna capacidad específica para recordar inmediatamente lo que se oye. Por tanto, pensó que los individuos diferían en inteligencia general como en capacidades específicas, por tanto, estos factores juntos determinaban la ejecución en una tarea mental.
Otros insistieron en la existencia de varias “capacidades mentales principales” y no sólo una. Thurstone (1938) mencionó la comprensión verbal, la memoria, el razonamiento, la capacidad de determinar relaciones especiales, la capacidad numérica, la fluidez de palabra y la velocidad perceptual como las principales capacidades mentales subyacentes de las tareas intelectuales. Sin embargo, las pruebas de estos factores “por separado” mostraban la capacidad en un área correlacionada con la capacidad en las demás.
J. P. Guilford (1967) y Howard Gardner (1983) son los defensores mas importantes de la idea de las capacidades cognoscitivas múltiples. Guil­ford sugirió que había tres categorías básicas o facetas del intelecto: las operacio­nes mentales o procesos del pensamiento; los contenidos, o lo que pensamos y los productos, o resultados de nuestro pensamiento. Howard Gardner (1983) propuso una “teoría de inteligencias múltiples”.

¿CÓMO SE MIDE LA INTELIGENCIA?

Binet (1904) se preguntó ¿Cómo podría identificarse prontamente a los estudiantes que necesitan educación especial y ayuda extra antes de que se enfrenten al fracaso en las clases regulares? Muchos estudiantes, que ahora consideramos con retardo mental, pasaban varios años en grupos normales, retrasándose cada vez más, en vez de darles clases diseñadas para cubrir sus necesidades. Binet y Simon idearon una forma de identificarlos. Quisieron medir las capacidades intelectuales que necesitaban los estudiantes para la escuela y no sólo el aprovechamiento académico. Buscaron preguntas para las pruebas que discriminaran a los estudiantes cuyo desempeño era bueno, de los que tenían un desempeño pobre. Aplicaron pruebas a estudiantes de escuelas normales y a otros de la misma edad que asistían a instituciones para retrasados y compararon los resultados. Idearon un ingenioso sistema para agrupar las pruebas de acuerdo con las distintas edades.

El concepto de cociente intelectual o CI. Fue añadido después por la Universidad de Stanford, lo que dio origen a la prueba Stanford-Binet. Una puntuación de CI se calculaba al comparar la puntuación de la edad mental con la edad cronológica de la persona. La fórmula es:

Edad mental x 100 = COCIENTE INTELECTUAL (CI)
edad cronológica


¿QUÉ SIGNIFICA UNA PUNTUACIÓN CI O COEFICIENTE INTELECTUAL?

Las pruebas de inteligencia individualizadas están diseñadas para tener ciertas características estadísticas. Igual a los exámenes de ingreso a la universidad, las pruebas de inteligencia tienen puntuación promedio. El promedio para las pruebas de CI es 100. Cincuenta por ciento de la población general que resuelve estas pruebas obtendrá 100 o menos y 50 por ciento obtendrá una puntuación mayor. Cerca de 68 por ciento de la población general obten­drá puntuaciones entre 85y 115. Sólo cerca de 16 por ciento de la población reci­birá puntuaciones abajo de 85 y sólo 16 por ciento, arriba de 115. Sin embargo, nótese que estas cifras son válidas para los estadounidenses blancos, cuyo idioma nativo es el inglés ya que en ellos fue en quienes se usaron las pruebas y en ellos se compararon los resultados. De esta manera, los números no son indica­dores apropiados para evaluar las puntuaciones de otros grupos de estudian­tes.
Las puntuaciones de las pruebas de inteligencia predicen el aprovechamiento escolar, al menos para grupos grandes. Por ejemplo la correlación entre las puntuaciones obtenidas en un prueba de inteligencia y en los exámenes escolares es de 0.65. (65%) Pero, ¿las personas que obtienen un CI alto se desempeñan mejor en la vida? La respuesta no es tan clara. Parece que cuando el número de años de educación permanece constante, las puntuaciones de CI y el aprovechamiento escolar no tienen corre­laciones altas con el ingreso económico o éxito futuro. Si hace una carrera universitaria, las posibilidades de que le vaya muy bien en su profesión, comparado con sus compañeros, no pueden predecirse a partir de sus puntuaciones en las pruebas de CI. Para una ocupación determi­nada, el éxito no parece estar relacionado con la inteligencia medida. Pueden intervenir otros factores, como la motivación, las destrezas sociales y la suerte. Sin embargo, la puntuación promedio de CI de personas con diferentes ocupaciones varia un poco. Las puntuaciones más altas se encuentran entre servidores públicos de alto nivel, los profesores y los científi­cos; las más bajas, entre obreros no especializados. Sin embargo, dentro de cada grupo hay personas que obtienen puntuaciones altas y bajas.
Esto nos lleva a una pregunta muy importante. ¿Qué tanto influye en la inteligencia la educación u otros aspectos del medio ambiente?

INTELIGENCIA: ¿NATURALEZA O EDUCACIÓN?

El tema principal de la controversia es si la inteligencia debe considerarse como innata; pero limitada o como un logro capaz de ser enriquecido y expandido. En otras palabras, ¿la inteligencia es un potencial limitado por factores genéticos, el cual, una vez satisfecho no puede aumentar? O ¿ simplemente, se refiere al nivel de funcionamiento intelectual del individuo alcanzado mediante la experiencia y la educación?
Como sucede con cualquier aspecto hereditario, es casi imposible separar la inteligencia “en los genes” de la inteligencia “debida a la experiencia”. A pesar de las opiniones encontradas, la mayoría de los expertos están de acuerdo en esto: el coeficiente genético de la inteligencia humana en países modernos e industrializados fluctúa entre 0.4 y 0.8, es decir influye entre un 40 a 80 por ciento.
Según están medidas por las pruebas de CI, parecen fuertemente influidas por la herencia; sin embargo, lo que logran las personas con estas capacidades o su nivel de aprovechamiento parece estar, en gran medida, influido por el medio ambiente. En su calidad de maestro es especialmente importante percatarse de que las destrezas cognoscitivas, como cualquier otra, pueden ser mejora­das. La inteligencia es un estado de sucesos, afectados por experiencias pasa­das y abiertos a cambios futuros seguramente, hasta ciertos limites. Aun cuando la inteligencia es un potencial limitado, éste es muy vasto y es un reto para los maestros.
Existe otro problema con las pruebas de CI. Los estudiantes pertenecientes a las clases socio-económicamente bajas, obtienen puntuaciones más bajas en las pruebas de capacidades mentales respecto a los estudiantes de la clase media y alta, sin importar su origen étnico. Sin embargo, los estudian­tes negros, en promedio, obtienen puntuaciones más bajas que los hispano­americanos, quienes, a su vez, alcanzan puntuaciones más bajas que los blan­cos y éstos por su parte reciben, a su vez, puntuaciones todavía más bajas que los orientales. Pocos psicólogos niegan la existencia de estas dife­rencias; pero, existe desacuerdo sobre la causa y su significado.
Debido a las evidencias de que las capacidades intelectuales están determi­nadas en parte por la herencia, algunos psicólogos han sugerido que tales diferencias indican diferencias genéticas. Otros señalan que la estimación del coeficiente genético de cualquier característica de un determinado grupo, no indica diferencias entre los grupos, a menos que las condiciones ambientales hubieran sido idénticas para ambos. Dada la gran variedad de condiciones económicas, sociales y educativas por las cuales se han afectado los grupos raciales y étnicos, la influencia de las diferencias genéticas probablemente sea muy pequeña con relación a la influencia de la cultura y la experiencia.Una tercera explicación sobre las diferencias entre los grupos se refiere a un sesgo contenido en las pruebas mismas, perjudicial a los grupos minoritarios. Es decir, algunas pruebas de inteligencia miden capacidades que solo son valoradas y desarrolladas en determinadas culturas, por lo cual serán estas culturas las que obtengan mayores puntuaciones en esas pruebas.

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