martes, 11 de agosto de 2009

LA IDENTIFICACIÓN Y EL APRENDIZAJE DE LAS ACTITUDES

Las actitudes son significados que uno asocia con ciertos objetos (personas, cosas, ideas, etc) y que influyen en la aceptación o rechazo de ese objeto. Mientras que el conocimiento puede describirse como verdadero o falso, los significados de las actitudes son en gran parte personales o subjetivos y no hay una regla del bien y del mal, de lo correcto o lo incorrecto sobre estos. A pesar de ello, puesto que las creencias influyen en la conducta, el profesor en cada tema quiere provocar, directa o indirectamente ciertas actitudes y valores en sus alumnos.

Las actitudes se desarrollan con ensayos y las confirmaciones que se dan por medio de estos ensayos. Las respuestas que se ensayan inicialmente son con frecuencia las sugeridas por un modelo o “figura identificable”. El niño observa lo que hacen los demás y que parece producirles éxito o los lleva al castigo; estas consecuencias observadas son las que influyen en sus ensayos o actuaciones. Mientras que cualquier persona “real”, que se encuentra uno al leer un libro o en la televisión puede servir como modelo para un acto determinado, es real asumir que el estudiante dependerá consistentemente de ciertas figuras o mode­los identificables. Un niño normalmente identifica su personalidad con la de sus padres y gradualmente extiende su lealtad a las personas que conoce fuera de su hogar. El modelo identificable es generalmente una persona que brinda apoyo y que ha logrado buen éxito. Además, el ejemplo debe ser visto por el estudiante como algo que puede alcanzar y capaz de darle satisfacción: debe ser consistente con su propio concepto, es decir parecido en algo a él mismo.

Los profesores también sirven como modelos siendo algunos de ellos más influyentes que otros. Los alumnos admiran generalmente a los profesores que los respetan, son exigentes, apoyan sus esfuerzos y reconocen sus éxitos. Puesto que el alum­no escoge una figura identificable en relación con sus propias necesidades y de su concepto de sí mismo, esa facultad debe incluir personas de distintos tipos. Los medios de comunicación pueden ofrecer modelos significativos. Pero es más probable la aceptación de un personaje ficticio si ofrece oportunidades para la identi­ficación y para la satisfacción de los deseos. Los modelos, presentados por los medios de comunicación son con frecuencia demasiado variados, y pue­den presentar un punto de vista distorsionado del mundo, tratan generalmente de individuos prominentes, y de aquellos cuyas acciones son dramáticas, dejando de lado como modelo a seguir al hombre común y corriente. Pueden comunicar prejuicios, sin tener la intención de hacerlo, por ejemplo, al describir únicamente a mujeres que dependen de alguien más y que son so­ciables. Mayormente los adolescentes parecen tomar como modelos a aquellos que conocen personalmente en lugar de héroes que conocieron en la televisión o al estudiarlos en la escuela.

Por medio de la experiencia con el objeto (personas, cosas, ideales, etc) de la actitud, se forman asociaciones agradables o desagradables, y estas asociaciones se generalizan a otros objetos similares. Mien­tras mayor sea la semejanza, mayor será la probabilidad de la transferencia de actitudes. Un temor específico, formado por una experiencia dura, se puede eliminar si el objeto temido se introduce poco a poco y a distancia, mientras el niño se encuentra en una situación satisfactoria o agradable. Se forman las actitudes generales, que afectan la res­puesta a una gran cantidad de situaciones: seguridad, miedo, preparación de alimentos nuevos, el ser conservador, tolerante o lleno de prejuicios. La persona que tiene puntos de vista dogmáticos, es decir que no aceptan que se cuestionen sus ideas ya que las asume como única verdad, respecto a las diferencias de clases, razas, etc, también tiene la tendencia a ser dogmático sobre otros asuntos, dependiendo de la autoridad y ofreciendo resistencia a las nuevas experiencias.

Las actitudes y conductas confirmadas por un refuerzo social, es decir las respuestas que son aceptadas por las demás personas significativas para el individuo (padres, amigos, grupo de iguales), son las que se retienen y aprenden con mayor frecuencia. Esto justifica el hecho de que los niños que se encuentran en la época del crecimiento en diferentes hogares, adquieren actitudes distintas. El pro­fesor o cualquier grupo de personas, tienen poder de reforzar actitudes. Las actitudes de los alumnos se relacionan moderadamente con las creencias y actitudes de sus padres porque están actuando otras influencias, como amigos, medios de comunicación, escuela, etc. Si por ejemplo su modelo muestra actitudes contradictorias que les generan conflicto, las personas tratan de conservar la estabilidad. Pueden hacer a un lado la evidencia que las perturba o contradice, reinterpretar lo que escuchan adaptando todo a las ideas que ya tenían y no variar finalmente su actitud, o deciden que su modelo no cree realmente en lo que dice o hace.

Mientras las experiencias sociales en la escuela modifican las creencias, parece que generalmente la enseñanza académica sobre “lo correcto” no tiene mucho impacto. El estudiante puede ver nuevas formas de aplicar los valores que ya posee, pero es poco proba­ble que cambie el sistema de valores en sí. La enseñanza con los hechos o el ejemplo es más efectiva cuando el estudiante no tiene una idea clara del fin que se persigue o sus valores aún no están muy claros. Aun en temas de controversia, donde los estudiantes tienen conceptos bien formados inculcados en casa, la enseñanza por medio de hechos puede modificar las actitudes si hay una dis­cusión deliberada de las implicaciones o consecuencias que ocasiona dicha actitud.

La persuasión deliberada ha sido poco estudiada. Una presentación sobre un tema controversial que considera ambos aspectos, es decir que considera los argumentos a favor y en contra de una política recomendada, tiene un efecto más du­radero que una “adoctrinación unilateral” (enseñar solamente una forma de ver las cosas sin considerar otros puntos de vista). La comunicación que abarca ambos aspectos (en favor y en contra de una idea) probablemente se considerará imparcial por el alumno, y lo preparará para formarse una opinión más sustentada y así defender los propios puntos de vista con mayores argumentos. Un comunicador (sea profesor, periodista, etc) que acepta claramente los valores básicos del público al que se dirige será probablemente aceptado. Las discusiones en grupo ayudan a fijar una nueva creencia en forma permanente. Pero el efecto de la discusión no siempre es el mismo. Una discusión de los dos aspectos de una cuestión puede hasta ayu­dar al estudiante a resistir la persuasión del profesor. Las pre­sentaciones dramáticas tienen influencias persuasivas, fuertes y duraderas, tal así se ven ejemplos en el cine y la televisión. Pero los fuertes intentos, para atemorizar, pueden causar que las personas se resistan a recibir el mensaje que se intenta trasmitir.

La educación de las actitudes no debe realizarse con unos cuantos breves esfuerzos para “convencer”. Las actitudes se van desarrollando continuamente por medio de interpretaciones ofrecidas por los profesores y los guías, y más aún por las expe­riencias concretas, es decir lo que hace el profesor realmente en el aula, mediante el ejemplo que da con sus actos.

Las experiencias escolares que tienen el objeto de crear una actitud, pueden confirmar o reformar las interpretaciones. Los proyectos y actividades escolares probablemente se comprendan y proporcionen una fuente de satisfacción. Sin embargo, una persona con prejuicios que trabaja en un proyecto, podría confirmar sus prejuicios en vez de cambiarlos. Lo que es más, una actividad puede requerir muchas horas de esfuerzo que no hacen una contribución directa hacia la comprensión que se intenta. Es de esperarse un cambio duradero cuando la actividad es principalmente un punto de partida para discusiones profundas y no solamente la actividad en sí. Los intentos para estimular la tolerancia racial por medio de actividades intergrupo (entre grupos de razas) tienen mayor éxito cuando todos los participantes trabajan hacia metas comunes. Un programa consistente en reforzar las creencias deseables y en promover con todo éxito la agrupación de alumnos que refuerzan esas creencias, es el mejor cimiento para construir la instrucción especifica.

Los estudiantes altamente afectados por los prejuicios y los adultos que opinaban de igual modo son los que tienden a mostrar falta de seguridad social y respeto propio; los que se sienten hostiles encuentran en el antagonismo racial ( diferencias entre razas) un medio de escape. Las personas con más prejuicios procuran típicamente lograr poder y evitan dificultades con otros que son más poderosos que ellos, es decir se identifican con los fuertes y repelen a los débiles.

2 comentarios:

  1. no entendoo esto alguiien me puede explicar q no entendo naaa

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