miércoles, 12 de agosto de 2009

DETERMINANTES DEL DESARROLLO


“Los determinantes del desarrollo Son principalmente tres: Herencia genética. Entorno ambiental. Maduración del cuerpo y del cerebro. El desarrollo del ser humano dependerá tanto de lo innato como de lo adquirido. Es decir la herencia y el medio ambiente”.

HERENCIA VERSUS MEDIO AMBIENTE

HERENCIA. La herencia es el conjunto de influencia genéticas que afectan al desarrollo físico, psicológico y social. Este componente genético determina lo que llamamos genotipo o nuestro patrimonio genético heredado; de esta manera ninguna forma de vida puede ser más de lo que su patrimonio genético le permite. La adecuada alimentación y estimulación, sólo lograrán desarrollar al máximo las potencialidades genéticas que cada individuo posee.
Un ser vivo hereda de sus progenitores las características de las especies. Por ejemplo el grado de desarrollo del intelecto, las cuerdas vocales y la coordinación nerviosa necesaria para expresar el lenguaje hablado y la posición erecta con la consiguiente estructura del esqueleto. Además, cada persona hereda ciertas características propias de su familia o de sus progenitores, como el color de ojos y piel, grupo sanguíneo, etc. Estas características que se heredan se deben a unas sustancias responsables llamadas genes.
Los genes son los transmisores de las características hereditarias de los organismos y se hallan dispuestos en fila a lo largo de los cromosomas. Estos genes controlan la producción de enzimas que, establecen que función debe desarrollarse en las células y en los órganos, y finalmente en el organismo. Las enzimas una vez formadas, son las que posibilitan los procesos bioquímicos, en forma muy especificas. De este modo, se consigue explicar, en principio, como la estructura química de los genes puede determinar el color del pelo o el color de los ojos, la predisposición o no a una enfermedad.

MEDIO AMBIENTE. El medio ambiente se refiere a todas aquellas influencias del entorno que envuelven al sujeto desde la formación del embrión hasta la muerte.
Un niño que recibió durante su niñez mayor estimulación, posee un coeficiente intelectual mayor al de un niño que durante la misma etapa de desarrollo no la recibió. Estos ejemplos dejan de manifiesto el importante papel del ambiente en la expresión de las características hereditarias. Se puede heredar los genes para ser alto, pero si se sufre de desnutrición no se alcanzará la altura a alcanzarse de ser nutrido normalmente.
El entorno que rodea al individuo ejerce sobre él clara influencia. Así, cuando hablamos de Medio Ambiente nos referimos a una multitud de factores. El niño necesita determinados estímulos para su correcto desarrollo. Si los estímulos son insuficientes, la organización del cerebro se detiene o se realiza de forma incorrecta.
Cuando los estímulos se ofrecen en el periodo crítico, siempre tienen efecto en el individuo. Por eso debemos procurar que dichos estímulos sean los correctos, con el fin de que den lugar a un individuo bien adaptado. Si son los incorrectos, dará lugar a un individuo mal adaptado. Se sabe también que existe una gran diferencia entre los medios empobrecidos y los medios enriquecidos, de manera que, no es que los primeros carezcan de estímulos, sino que son caóticos e incorrectos, por lo que dan lugar a modelos de individuo mal adaptados a la sociedad.
Por lo tanto si bien es deseable que los estímulos sean múltiples y variados, lo verdaderamente importante es que se produzcan en una atmósfera afectiva y dentro de los periodos críticos.

INTERACCIÓN ENTRE HERENCIA Y MEDIO AMBIENTE. El niño hereda la estructura y el funcionamiento del organismo por medio de un sistema nervioso. Para ser hombre se requiere una constitución del cerebro, unas condiciones de vida y una educación determinada. Aunque cada uno de estos aspectos tiene valor distinto.
El niño nace con gran parte del “cerebro limpio”, dispuesto a captar y lo que le proporcione la experiencia y educación. El cerebro sigue formándose después del nacimiento de acuerdo a las condiciones en que el niño se desenvuelve. Estas condiciones permiten llenar las “páginas en limpio” e influyen en la propia constitución del cerebro.
Los niños asimilan la cultura humana, las experiencias sociales, conocimientos, aptitudes y cualidades psíquicas, esa es la herencia social. Indudablemente, el niño no puede integrarse en la cultura humana en forma espontánea, lo logra con la ayuda y orientación del adulto en el proceso de la educación y la enseñanza.
Las propiedades naturales del niño (herencia) no crean cualidades psíquicas, pero sí las condiciones necesarias para su formación. Esas cualidades surgen gracias a la herencia social (medio ambiente). Por ejemplo, el oído del lenguaje hablado, que permite diferenciar o reconocer los sonidos del lenguaje. Ningún animal tiene ese oído. Pero el propio oído lingüístico sólo se desarrolla en el proceso de asimilación de una u otra lengua bajo la dirección del adulto, con la particularidad de que el oído lingüístico resulta adaptado a las particularidades del lenguaje materno.
De esta manera el desarrollo humano parte de dos parámetros: herencia y medio ambiente. La interacción entre ambos parámetros dará lugar al desarrollo global del niño. Pero para llegar a ese desarrollo global, han de desarrollarse: la maduración y el aprendizaje.

MADURACIÓN
La maduración hace referencia a un proceso anatómico-fisiológico genéticamente determinado, que es propio de cada especie mediante el cual una célula o un órgano alcanzan su desarrollo en condiciones ambientales normales.
La maduración es una actividad interna que determina las etapas sucesivas del desarrollo, y que está condicionada por la herencia. En cada etapa del desarrollo el organismo llega a ser sensible a nuevos estímulos que producen una interacción entre el organismo y el medio. Esta interacción prepara al organismo para una nueva etapa en la que se integrarán nuevos estímulos, y así sucesivamente.
Esto hace que la aceleración de los diferentes aprendizajes en una edad determinada dependa de la madurez del individuo. “Nada puede conseguirse si no existe la madurez adecuada”.
Las actividades que se desarrollan a lo largo del primer año de vida son muy poco modificables si se restringe la estimulación. Por tanto, esas características, aparecen cuando aparece la maduración, independientemente de que anteriormente se hayan ejercido sobre ellas influencias negativas. La sobre-estimulación sobre estas actividades no tienen ningún efecto en ellas, ya que estas actividades se apoyan en estructuras genéticas que no son sensibles al entrenamiento o ejercitación.
En el caso de tratarse de actividades que el niño puede adquirir o no dependiendo de la sociedad en la que se mueva, la sobreestimulación puede hacer que un individuo pueda llegar a alcanzar un alto nivel de destreza en una determinada actividad, ya que estas actividades si son sensibles a la estimulación.
De esto deducimos que hay periodos o edades específicas en las que se tienen que desarrollar actividades. Fuera de estos periodos, ya sea antes o después, la actividad genética no aparece. En edades infantiles la maduración se produce con una gran rapidez, por ello, desde el sistema educativo y la familia, debemos proporcionar al niño los estímulos adecuados en el momento de la maduración, y no después.

APRENDIZAJE, MADURACIÓN Y DESARROLLO
Se entiende la maduración como el desarrollo de patrones comportamentales preconfigurados biológicamente y que tienen lugar de acuerdo al avance en la edad cronológica del individuo. El desarrollo es el conjunto de patrones biológicos y medioambientales de crecimiento y cambio durante la vida. Esto permitirá establecer, en el futuro, las relaciones que sean pertinentes con respecto al concepto de aprendizaje.
El aprendizaje es un proceso que se manifiesta en cambios adaptativos de la conducta individual resultado de la experiencia.
La maduración es un proceso cuya ocurrencia es resultado de la información genética y sobre el cual el individuo conscientemente no tiene ninguna influencia, a diferencia del desarrollo que se encuentra ligado a patrones cognitivos, medioambientales y sociales del individuo. De ahí que éste sea un proceso diferenciado y dependiente de una suma de variables más complejas, a diferencia de la maduración que es un tanto más predecible. De lo anterior se desprende una relación existente entre el aprendizaje y el desarrollo: Los patrones de crecimiento y cambio cognitivo pueden ser aprendidos de acuerdo a la presencia de un conjunto de influencias: la moral, las costumbres, la alimientación, el sistema educativo, las condiciones medioambientales (disponibilidad de recursos, adaptación al medio, relaciones con el medio, etc.), las relaciones económicas, etc.; esto, como un todo, configura un marco de referencia para el proceso de desarrollo de un individuo.
El aprendizaje y la maduración no se pueden separar, porque si bien la maduración no produce aprendizaje por sí misma, si lo hace posible. La maduración como una tendencia que tiene nuestro organismo a organizar las experiencias que llegan del exterior y convertirlas en asimilables; y el aprendizaje como un medio para introducir nuevas experiencias en esa organización que produce la maduración.
Entre maduración y aprendizaje se dan una serie de combinaciones que dan resultados distintos:

· Maduración + Aprendizaje = Desarrollo
· No maduración + Aprendizaje = No desarrollo
· Maduración + No aprendizaje = Sin efectoNo maduración + No aprendizaje = Sin efecto

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