miércoles, 12 de agosto de 2009

DESARROLLO DE LA SOCIALIZACIÓN


“Desde la perspectiva histórico-cultural se destaca, el medio social como fuente del desarrollo; y la interacción e interrelación social como fundamentalmente determinante del desarrollo psíquico, así no solo el medio social da lugar a cambios en el desarrollo; la relación única, particular e irrepetible entre sujeto y entorno, promueve y potencia el desarrollo psíquico y de la personalidad”

El ser humano nace y es en la interacción social que desarrolla las particularidades que lo distinguen como tal. Es así como el hombre vive relacionándose con diversos grupos que ejercen determinada influencia sobre él, esta es mediada por las propias características psicológicas que caracterizan a dicho individuo.

CONCEPTO DE SOCIALIZACIÓN

Es un proceso de influjo entre una persona y sus semejantes, que resulta de aceptar las pautas de comportamiento social y adaptarse a ellas. Se puede describir desde dos puntos de vista: objetivamente; a partir del influjo que la sociedad ejerce en el individuo; proceso que moldea al sujeto y lo adapta a las condiciones de una sociedad determinada, y subjetivamente; a partir de la respuesta o reacción del individuo a la sociedad. Se inculca la cultura a los miembros de la sociedad, y la cultura se va transmitiendo por generaciones, aprenden conocimientos, desarrollan potencialidades y habilidades necesarias para la participación en la vida social y se adaptan a las formas de comportamiento organizado característico de su sociedad.

TIPOS DE SOCIALIZACIÓN

Socialización Primaria. Es la primera por la que el individuo atraviesa y por medio de ella se convierte en miembro de la sociedad, se remite al núcleo familiar. Se caracteriza por una fuerte carga afectiva. El individuo llega a ser lo que los otros consideran (los adultos disponen las reglas, porque el niño no interviene en la elección de sus otros, se identifica con ellos) sin provocar problemas de identificación. La socialización primaria finaliza cuando el concepto del otro se ha establecido en la conciencia del individuo, ya es miembro efectivo de la sociedad y esta en posición subjetiva de un yo y un mundo.
Socialización Secundaria. Es cualquier proceso posterior que induce al individuo ya socializado a nuevos sectores de su sociedad. Es la internalización de submundos que contrastan con el mundo familiar, institucionales o basados sobre instituciones tales como el colegio, trabajo. Descubre que el mundo de sus padres no es el único. Se caracteriza por la división del trabajo y distribución social del conocimiento.

SOCIALIZACIÓN EN EL CICLO VITAL

Lactancia (cero a doce meses):

El adulto juega un papel importante en los primeros meses de vida, inicialmente el niño depende completamente de sus padres para satisfacer sus necesidades. Estas necesidades se expresan primeramente a través de reflejos incondicionados, los cuales el adulto tiene que interpretar a partir de la situación en que se encuentre el recién nacido; por ejemplo, el llanto del niño no siempre está provocado por la misma necesidad básica. El papel del adulto poder es diferenciarlos.
Esta interacción comienza a hacerse más compleja tomando un significado social, un ejemplo es cuando el recién nacido llora por que tiene hambre, está buscando satisfacer una necesidad básica de alimentación, la madre al darle el pecho le proporciona además caricias, miradas, conversa con él; en esta relación no solo se estimulan los órganos de los sentidos, comienza además un proceso de trasmisión de sentimientos. Tanto es así que a partir de este contacto, el llanto del niño se va transformando y va cambiando el objetivo que persigue: pasa de ser una simple manifestación de una necesidad básica como alimentarse, a expresar necesidades sociales y afectivas cada vez más complejas, como recibir el cariño y la atención de sus padres.
En el vínculo emocional con el adulto el niño comienza a manifestar sus reacciones emocionales positivas, en las que expresa la necesidad de comunicación. Así, cuando el niño mira o escucha atentamente al adulto se produce una reacción motora: puede agitarse, comenzar a mover brazos y pies, o quedarse tranquilo por un breve tiempo, generalmente acompañado de una expresión de sonrisa.
A partir de esta etapa, el adulto busca constantemente respuestas del niño, en este intercambio le exige cada vez más al niño, que primero responderá con balbuceos, gorjeos y algunas palabras. Después comienza a desarrollar la comprensión del lenguaje, donde comprende más palabras que las que puede emitir.
En esta etapa, la madre y los adultos, no solo van a satisfacer sus necesidades, en el fuerte vínculo emocional, ellos además le enseñarán a relacionarse con la realidad. Es precisamente en la relación entre la madre y el niño, que como resultado de las exigencias de la madre, aparece en el niño la necesidad de incrementar la comunicación con el adulto, lo que entra en contracción con sus posibilidades reales para realizarla, se genera entonces la crisis del primer año, que será resuelta en la siguiente etapa con el desarrollo del lenguaje y la marcha.
Al finalizar el primer año de vida, el niño ha logrado desarrollar los órganos de los sentidos y las bases para el lenguaje. Estos logros gracias al fuerte vínculo emocional con la madre que realizará la estimulación temprana, favoreciendo el desarrollo.

Edad tempana (desde fines del primer año hasta los tres años):

El niño se desplaza libremente, siente gran curiosidad por el mundo que lo rodea y lo explora buscando ser más independiente. El adulto tiene un rol colaborador que además de satisfacer necesidades, es un mediador que permite que sus hijos conozcan la función que la sociedad le da a los objetos. El niño sólo va a saber cómo usar una cuchara y su función en la interacción con el adulto. La manipulación de los objetos es la actividad fundamental de esta etapa. Los intereses del niño estarán orientados al dominio de nuevas acciones con los objetos. Aquí el adulto contribuirá a que asimile además normas de conducta en la sociedad.
En el accionar con los objetos, el niño comienza a separar los objetos de su función social para comenzar a utilizarlo simbólicamente, utiliza un lápiz como un carrito. Aquí él conoce la designación social del objeto pero lo utiliza para sustituir a otro, que no tiene a su alcance o esta socialmente prohibido para su edad.
El lenguaje esta básicamente ligado a las acciones con los objetos y depende de la interacción con los adultos en esta etapa el niño escucha con mucho interés las conversaciones y éstas comienzan a regular su comportamiento. El lenguaje se enriquece, la comprensión de las palabras y las órdenes verbales sencillas, pueden regular la conducta del niño. El lenguaje activo también se incrementa.
Cuando el niño primero se reconoce en su aspecto externo y después pasa al mundo interior, es cuando se identifica a sí mismo en una foto, aparece la autoconciencia. Comienza a utilizar los pronombres personales como "mío" o "yo".
Reconocerse a sí mismo, independizarse del adulto y a la vez querer ser como ellos, unido a las protestas por la atención constante por parte del adulto; genera contradicción entre las crecientes posibilidades del niño, las formas elementales de actividad con los objetos y las relaciones con los adultos. La necesidad de satisfacción independiente se convierte en motivo de rebeldía. Ante dicha crisis se debe dar mayor independencia al niño, si se deja que realice aquellas actividades para las cuales está preparado (bañarse y comer solo, elegir la ropa que se va a poner y/o comprar).
Es necesario el juego de roles donde simule la actividad del adulto y se prepare para la próxima etapa. Siempre conversando y explicando al niño, por qué puede o no puede hacer, para lograr cierta autonomía en el niño que favorezca su desarrollo.

Preescolar (desde los 4 hasta los 6 años).

El niño adquiere facilidad para manejar el lenguaje y las ideas le permiten formar su propia visión del mundo. El lenguaje egocéntrico, es cuando el niño al jugar sólo o acompañado planea en voz alta las acciones que él mismo va a realizar. Esto no aparece por mucho tiempo para acompañar las acciones del niño, poco a poco comienza a convertirse en un instrumento del pensamiento en la búsqueda de solución de problemas que se le presentan en la situación de juego. La función simbólica se manifiesta a través del lenguaje, la imitación diferida y el juego simbólico.
Despunta el aprendizaje del mundo de las relaciones y del lugar que se ocupa en éstas y en el mundo en general, a partir de la asimilación de reglas que son trasmitidas por la familia como agente de socialización. Esta asimilación se lleva a cabo a través de la actividad fundamental de esta etapa: el juego de roles. Este consiste en la simulación por parte del niño de las actividades que realiza el adulto en su vida cotidiana. Es cuando juega a la casita y asume el papel de mamá o papá.
Si antes la familia se ocupaba de trasmitir normas y valores, ahora se le incorporan los niños de su misma edad que comparten el juego. Los niños absorben valores y acittudes de la cultura en la que los educan. Van viviendo un proceso de identificación con otras personas; es un aprendizaje emocional y profundo que va más allá de la observación e imitación de un modelo. Destaca que el papel de los adultos en la preparación para el ingreso a la escuela.

Edad escolar (comprende aproximadamente de los seis a los once años).

El evento central es el ingreso a la escuela. Cambia su ambiente cotidiano, su familia y su mundo. Esto amplía el contacto del niño con la sociedad, que impone exigencias que requieren del desarrollo de nuevas habilidades para su superación. Se enfrenta a un ambiente nuevo donde deberá lidiar con demandas desconocidas, aprender expectativas de la escuela, profesores y lograr aceptación del grupo.
En esta etapa es esencial el juego dando oportunidades de aprendizaje. El niño tiene la posibilidad de ganar confianza en sus capacidades, entrar en contacto con el grupo de pares y relacionarse con ellos, aprendiendo a aceptar y respetar normas. El juego brinda modos socialmente aceptables de competir, canalizar energía y actuar en forma agresiva. Aparece del juego de reglas, el cual implica respeto a la cooperación social y a las normas, existiendo sanción cuando ellas se transgreden.
El maestro comienza a tener una mayor importancia, que se convierte en el modelo a imitar. Los maestros imparten valores y transmiten las expectativas sociales al niño y a través de su acittud hacia él colaboran en el desarrollo de su autoestima. Queda demostrado el importante papel del maestro en la transmisión de normas y valores.
Aparece el grupo escolar como referente importante y se va a constituir en uno de los ejes centrales del desarrollo del niño, ya que es en la interacción donde descubren sus aptitudes y con quienes va a medir sus cualidades y su valor como persona, lo que va a permitir el desarrollo de su autoconcepto y autoestima. Las opiniones de sus compañeros acerca de sí mismo, van a tener peso en su imagen personal. El intercambio le permite confrontar sus opiniones, sentimientos y actitudes, ayudándole a examinar críticamente los valores que ha aceptado previamente como incuestionables de sus padres. Le da la oportunidad de aprender cómo ajustar sus necesidades y deseos a los de otros, cuándo ceder y cuándo permanecer firme.
Se desarrollan sentimientos sociales y cualidades morales, apareciendo la moral vinculada a la consideración del bienestar del otro, el niño considera otros puntos de vista diferentes. Es decir puede imaginar como piensa y siente otra persona.

Adolescencia (abarca aproximadamente entre los 12 y 19 años).

Es capaz de fundamentar juicios y exponer ideas emitiendo criterios críticos. Uno de los sentimientos que caracterizan al adolescente es el de ser incomprendido, lo cual se relaciona con una percepción de no ser niño ni joven. Esto produce un quiebre en las relaciones interpersonales en las diferentes áreas (familia, amistades).
En esta etapa el grupo de amigos redimensiona su significación, volviéndose de vital importancia. Es a partir de la posición que ocupa en el grupo, y de cómo lo valoran los integrantes de dicho grupo, que va a conformarse la autovaloración del adolescente. El adolescente se va a percibir a sí mismo en función de la percepción que tiene su grupo de él. Si en el grupo es reconocido y lo perciben positivamente esto influirá en la manera en que él exprese su comportamiento. De lo contrario puede tender a la búsqueda constante de aceptación por parte del grupo.
Igualmente las posiciones morales que adopta el adolescente dependen de las exigencias vigentes en el grupo. A pesar que el adolescente tiene sus propias ideas y juicios morales, estos sólo se expresan en función de lo que el grupo acepta o no. Así, el adolescente no sólo se apropia de valores y normas, sino de patrones de conducta, modas, ideales, estereotipos, etc. Es por ello que ratificamos la importancia del grupo de amigos como agente socializador en esta etapa, ya que moviliza el comportamiento de sus integrantes.
Claro que en esto también interviene un agente de socialización que con su labor puede influir en los grupos informales. Nos referimos a la comunidad. En una comunidad se puede encontrar cómo confluyen numerosos grupos informales, así como interactúan numerosas familias y además puede estar presente la escuela. La comunidad es un agente socializador muy complejo, en el cual se integran varios agentes de socialización.
Las características de la comunidad en la que se inserta el individuo, ejercen una influencia sobre los grupos informales y la familia, y, por lo mismo en el adolescente. Esta debe ser la encargada de transmitir las normas de control social, que serán establecidas en función de los criterios de los miembros de la comunidad. O sea, una comunidad con constantes peleas entre sus habitantes, delincuencia, drogadicción, violencia familiar, transmite valores negativos y distorsionados a los adolescentes que la integran. Por tanto, esta se ve limitada en su función de control social, y los grupos informales que se forman en esa comunidad reflejan características de esta y organizarán sus actividades en función de estas conductas antisociales.

Juventud (de los 20 hasta los 35 años de edad).

En la juventud el individuo comienza a desprenderse de los grupos, dejando de ser estos, el regulador externo de su conducta. Aparece entonces, una autodeterminación consciente, que posibilitará la regulación interna del comportamiento. Su autovaloración depende más de la imagen que él tiene de sí mismo, que de las opiniones de los grupos a los que pertenece. Sus relaciones sociales, en este período, se dirigen fundamentalmente a la búsqueda de pareja, con el fin de formar una familia estable. Se toman decisiones acerca de la profesión o trabajo que realizará en su vida, que estarán estrechamente relacionadas con los ideales en esta etapa.
En el ambiente escolar, sus vínculos afectivos son más activos y comunicativos. Las relaciones con sus compañeros y profesores se estructuran teniendo en cuenta su preparación. En el marco laboral, el grupo comienza a jugar un valioso rol. Los compañeros de trabajo, a partir de este momento, le transmitirán nuevas experiencias y pautas de comportamiento.
En este período, la familia de origen ya no ocupa el lugar fundamental que tenia en las etapas anteriores. El joven es más independiente, y el papel que juega la familia es de consejero y orientador. Ya el joven está en capacidad de tomar sus propias decisiones y responsabilizarse de su propia vida. El incremento de la madurez y el autocontrol en esta etapa, se expresa en relaciones más activas y afectivas.
La comunidad, al igual que en el adolescente, contribuirá a garantizar la transmisión de reglas y normas que posibiliten el ajuste a las exigencias del medio. De esta manera, la comunidad continúa ganando importancia en la influencia que ejerce en sus miembros como agente socializador.

Madurez o Adulto Medio (de los 35 años hasta comienzos de los 60)

Las personas se comprometen con metas de largo alcance y problemas prácticos de la vida real, que se asocian a las responsabilidades frente a los demás. En esta etapa el desarrollo intelectual está en relación con el reconocimiento que las personas hacen de lo que es importante y significativo para sus vidas. El individuo, se dedica a ejercer sus responsabilidades sociales o familiares. Tienen los propósitos de lo que hacen y se preocupan menos por tareas que no tienen ningún significado para ellos.
La influencia de los agentes socializadores en esta etapa es menos directa, aunque continúan contribuyendo al desarrollo de la personalidad. Así familia, grupo de amigos y comunidad se comportan de forma similar a como incidían en la etapa juvenil, pero exigiéndole una mayor responsabilidad social. En el caso de la familia, el adulto además de recibir las influencias de la familia de origen, es el encargado de cumplir funciones educativas y de sostén de su pareja y su descendencia.
El centro laboral, es importante para el desarrollo de la personalidad, porque, en función de la satisfacción con la realización de la actividad y la valoración social de sus resultados, el individuo se empeñará en la autosuperación. La decisión de permanecer en el trabajo puede depender del crecimiento personal que éste aporte. Es aquí donde el adulto medio establece las relaciones sociales más sólidas.

Adultez Mayor.

Las relaciones sociales mantienen su importancia, su énfasis radica en la familia y las relaciones con otros de la tercera edad ya que en esta etapa el individuo se jubila. Los cambios fisicos de esta etapa no son sinónimo de desempeño deficiente, a pesar de ellos, existen otros aspectos característicos de este período que igual posibilitan su desempeño social, entre los que se destaca, la experiencia acumulada, o habilidades que permanecieron desplazadas por la necesidad de asumir otras responsabilidades sociales, dedicarse a participar activamente en actividades comunitarias.
En esta etapa la familia y comunidad son los máximos responsables de mantener al adulto mayor activo socialmente. La familia es aún la fuente primaria de apoyo emocional. En ella el adulto satisface una necesidad muy importante que aparece por primera vez en esta etapa y que es la necesidad de autotrascendencia. Esta necesidad viene dada porque el anciano hace conciente la cercanía de la muerte y por lo tanto busca quedar en los otros, sentir que su vida no ha sido en vano y que ha hecho cosas importantes y por lo cual será reconocido.
La familia juega un papel fundamental, porque es dentro del hogar donde el adulto va a desarrollar sus actividades. Es necesario crearle un ambiente que favorezca el crecimiento personal. Esto se puede lograr dando oportunidades para que continúe manteniendo una activa participación en las decisiones familiares, se puedan sentir útiles y para que continúen fortaleciéndose los vínculos afectivos. Por su parte la comunidad también garantiza la satisfacción de esta necesidad de autotrascendencia, permite la posibilidad de sentirse útiles y reconocidos socialmente. Esto se puede lograr mediante la participación de los adultos mayores en tarea y actividades de su comunidad.

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